Archivos de la categoría ‘Historias’

Entre la tinta y un Café

Publicado: octubre 18, 2016 en Historias, Poemas

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Déjame pensar en qué escribir,
Déjame sentir, déjame oír,
Dame un segundo y te escribiré un poema,
Dame un minuto y haré una Novela,
Dame una semana y cantaré una melodía,
Dame un año entero y más todavía.
Te haré un mundo nuevo donde acallar la melancolía.
Déjame sentado aquí en el umbral de la puerta,
No olvides dejar la ventana entreabierta,
No quiero quedar afuera si mi alma se despierta,
Si de pronto dejo de escribir,
Si de pronto dejo de sentir,
No te vayas a ir,
Al menos no sin mí,
Considérame en tus planes,
Piensa en mí cuando falles,
Imagina que te tomo por el brazo antes que caigas,
Visualiza mi sonrisa en el momento en que desmayes,
Si mal sale todo lo rehago por ti,
Te invento un mundo nuevo donde puedas ser feliz,
Dame una servilleta y algo para escribir,
Verás cómo soy capaz de hacerte sonreír.
Dame un segundo, no te vayas,
Deja ese café y todas tus mañas,
Mírame a los ojos y escribiré un poema en tus pupilas,
Acércate a mi boca y con la tinta de mis besos te contaré una historia,
Acariciaré tu pelo con una prosa que otorgará a tu memoria,
Los más bellos párrafos que nunca más tu alma olvida,
Desnudaré tus emociones,
Hasta el punto de la locura,
Te escribiré canciones,
Que te devolverán la cordura,
Te haré dudar,
perder la noción del tiempo,
Respirarás bajo el agua,
Te ahogarás con el viento,
Deja que te enseñe lo que he descubierto,
Al mirarte a los ojos he soñado despierto,
He vivido en las moléculas de tus pensamientos,
He viajado contigo a los confines del tiempo,
Déjame pensar en qué escribirte antes que te vayas,
Déjame mirarte antes de que te esfumes en la noche,
Deja disfrutar de la estela de emociones que vas dejando,
Dame una chance más de tomar nota mientras te vas alejando.
Cuando ya no estés conmigo deja imaginarte,
Dame la dicha de escribirte y de pensarte,
Dame el placer de soñarte,
Dame la gracia de siempre estorbarte,
En tus pensamientos y en todas partes,
Y ser a quien tú pienses a la hora de acostarte.
Se levantó de su silla sin siquiera mirarme,
Caminó en mi dirección y comencé a inquietarme,
Arrugué la servilleta ya sin percatarme,
Pasó justo a mi lado y no me atreví a mirarle,
Mi café ya estaba frío y la historia se marchita,
Con las manchas de un café que derramé,
Son las 11 de la noche y la historia que fue escrita,
Se ha perdido entre la tinta y un Café.

Extraño

Publicado: junio 5, 2015 en Historias

Extraño el cansancio, echo de menos aquel dolor, miradas taciturnas al caminar por el paseo ahumada entre un mar de gente. Extraño el dolor en mis pies, el peso en mi espalda, las ganas eternas de llegar a casa y dejar de hacer todo. Extraño el pensar en aquel trayecto, pensar cómo mejorar en el trabajo, pensar qué cocinar para el mañana que sucede a esa tarde caminando, mirando rostros con ojos que me miran, taciturnos y sonámbulos igual que los míos, vista perdida en el horizonte, mirando sin ver, nuestra vista fija en lo que se pasea por nuestra mente, ese dolor, esa pena o esa celebración próxima. Extraño extrañar el viernes por la tarde, ese momento sublime, echo de menos esperar las seis de la tarde de un viernes cuan escolar esperando el timbre del recreo para salir a jugar, 15 minutos duraban, y aún así se sentían más prolongados que un fin de semana. Extraño sentir que mi fin de semana se hace poco.

Ahora camino descalzo por el campo de los abuelos, estoy donde hace unas semanas atrás quería estar, pero ahora extraño estar caminando por la calle atestada de gente con mirada taciturna, caminar apresurado y pensamiento atormentado; y extraño que mientras camino por ahí extrañaba estar caminando descalzo por el campo, a través del silencio, en medio de la nada pensando en el todo, como ahora.

El tren no cesa su marcha, el campo va quedando atrás y ya lo extraño, más a cada segundo, jugar con los perros, correr por en medio del bosque, respirar ese aire fresco, liviano, sentirme vivo, simple, puro. Jamás el ser humano dejará de extrañar cosas, de enfocarse en el ayer ni de anhelar un mañana dibujado y adornado a gusto del que anhela, del que sueña. De repente extrañé estar sentado en un tren en movimiento, el “tac tac” incesante, un libro en la mano y la música en mis oídos siempre con el “tac tac” que no cesa de fondo salvo en cada parada. Me sentí mejor al extrañar algo que estaba a punto de hacer, luego al mirar por la ventana entrando al túnel me vi leyendo sentado en un vagón, dentro de un tren en movimiento, con el “tac tac” incesante de fondo, unos audífonos me coronaban y la música sonaba (me percaté) mientras veía mi reflejo. Me sentí aliviado y feliz, mucho mejor que antes, por fin me dediqué a extrañar lo que hacía justamente en ese momento, cuando dejé de extrañar no me preocupé de extrañar nada más en aquel instante. Es mejor anhelar lo que estás haciendo que seguir conviviendo con la incertidumbre de un mañana sin certeza.

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El adiós de Lulú

Publicado: abril 28, 2015 en Historias

Era el invierno más helado de su vida, su garganta apretada, la tristeza lo embargaba y su reflejo a la orilla del río se lo restregaba en la cara, su triste mirar reflejado en su triste mirar, era la tristeza en persona. Lulú ya no estaba más luego de 17 años, él ya no quería seguir con su vida a pesar de sus breves 22 años, que por muy breves que para él fueran para Lulú serían una eternidad. Aún tiene fresco el recuerdo de su primer llanto cuando la tomó entre sus brazos, sería esta la primera vez que se separaran luego de ese primer encuentro hace ya más de 17 años y hoy debía dejarla partir. No más caminatas bajo la lluvia de un abril otoñal, nunca más ese baboso despertar de día sábado por la mañana para ir a correr por el parque en verano. El sueño se llevó a su más fiel compañera, jamás tendrá el lugar que merece en el mundo, no existen pedestales ni monumentos capaces siquiera de replicar ni en la más mínima escala lo que Lulú significa para todos quienes hoy, contra su voluntad y con todo pesar la deben dejar partir ¿Cómo se puede seguir adelante? La vida es muy mezquina con el tiempo que destina a quienes más tiempo merecen; “Lulú ya se ha ido y su cuerpo es lo que queda, serás polvo en esta tierra, serás brisa en nuestro rostro cada mañana, serás la lluvia que nos bañe en esas tardes otoñales y aunque supe aprovechar tu breve estadía para mi corazón jamás será suficiente“. Lulú ya nunca más físicamente, Lulú hasta que la edad borre nuestras mentes, Lulú en nuestros corazones, para siempre…

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