Archivos de la categoría ‘Deportes’

El mundo patas p’arriba

Publicado: enero 18, 2017 en Deportes

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Traemos a la vida artificialmente a millones de animales cada día, seres con capacidades para sentir y experimentar dolores, pena y alegría, seres conscientes de si mismo y de su existencia, únicos e irrepetibles cada uno de ellos, sólo para luego asesinarlos por el mero placer de nuestro paladar, porque nos gusta el sabor de la carne, de la leche, del queso y de los Huevos…

Gastamos miles de millones de litros de agua, contaminamos la atmósfera con millones de Kilos de Gas Metano, destruimos millones de hectáreas de bosques y selvas y todo esto para la industria de la producción alimentaria a costa de Animales. Hacemos vivir un infierno, un verdadero Holocausto a Millones de Animales cada día y malgastamos groseramente los recursos Naturales del planeta en vez de usarlo para producir más eficientemente alimentos ricos en proteínas, minerales y vitaminas como las legumbres, vegetales y frutas, cuyo costo de producción es abismalmente menor que la industria de la explotación Animal…

Si, el mundo está totalmente patas p’arriba y somos nosotros, los seres humanos, con nuestra sed de poder, con nuestro Ego, con nuestro egoísmo, con nuestra indiferencia y pasividad, los únicos culpables de esta tortuosa y catastrófica destrucción planetaria… Definitivamente si, el mundo está patas p’arriba.

5 de Junio de 1991…

Publicado: junio 5, 2015 en Deportes, Relatos

… 5 de Junio de 1991, banderas en blanco y en negro flamean en lo alto y un sólo grito se escucha desde un rincón en el último lugar del mundo, retumba en la inmensidad de la CORDILLERA, suena en ARICA y también en Tarapacá; replica en MAGALLANES, en porvenir y Puerto Williams. LAUTARO y CAUPOLICÁN con la frente en alto comparan esta victoria con la que vivieron en carne y hueso en TUCAPEL; y a GALVARINO no le importó esa noche la ausencia de sus manos luchadoras, nada más importaba aquella noche. Un sólo grito que inunda con su fervor apasionado todo el OCÉANO hasta llegar a RAPA NUI, desde este rincón del mundo, recorre todo el continente y resuena en todo el orbe un grito acallado el 73 por aquellos que no tienen vergüenza, un grito ahogado por tantos años, un grito de alegría, de gozo y de unión para todo un país que hasta aquella noche no tenía motivo de unión, bajo una sola consigna, tras una única insignia y por una sola bandera: COLO COLO CAMPEÓN DE LA LIBERTADORES!!

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Existe un sector de compatriotas, justamente los que no gustan del fútbol, que siempre al acercarse las fechas de eventos “futboleros” importantes no encuentran nada mejor que comenzar a  sacar al tapete problemáticas sociales, asegurando que eventos deportivos duermen y despistan a la sociedad de las verdaderas problemáticas de este País. Como si ellos pasaran sólo hablando de aquello todo el día, me pregunto si a ellos les gustaría que el resto saliera con el mismo discurso cuando se dispone a ver un poco de televisión, cuando va al cine, cuando sale con la polola a comer Sushi o cuando se jacta mediante fotografías de estar tomándose unas copas del mejor Whisky con los amigos con su “tonto asadito”. ¿Por qué sólo cuando se habla de algo que no es de su gusto sale con el discurso social? ¿Por qué cuando hace lo que a usted le gusta se le olvida? Le recuerdo a usted señorito(a) del doble discurso que el Fútbol aparte de ser un Deporte (puerta de escape a la delincuencia y la pobreza para muchos) también es entretenimiento, muchos lo consideramos un arte, tan válido como ir al cine o cualquier otra actividad recreativa que a usted le pueda interesar y que curiosamente cuando suele desarrollar percibe cierta amnesia temporal que le impide recordar los discursos sociales que sí predica con tanta vehemencia cuando el fútbol está en la Palestra, todo sólo por el caprichoso hecho de que a usted no le gusta y le importa un carajo, deje de llamar la atención, no sea latero y déjenos disfrutar tranquilos del deporte más lindo del planeta.

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Pan duro…

Publicado: abril 16, 2015 en Deportes
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Pan duro, té amargo y un sueño de los mil demonios. Las derrotas nunca están en los planes, aunque tu equipo haya perdido mil veces, aunque la actitud cabizbaja al caminar por departamental una tarde de Domingo haya sido un plato repetido durante nuestras vidas, aunque al equipo ya no le queden piernas, se quede sin bencina a mitad del campeonato o simplemente porque el rival es más fuerte que uno, nunca iremos a la cancha con la idea de la derrota y aunque se pasea de vez en cuando la idea por la vereda de enfrente de nuestro hogar de ideas, pensamientos y emociones llamado cerebro la sensación vaga de que hoy puede ser un día con un final triste, jamás está en los planes una derrota. El trabajo es un martirio, no, no es el trabajo lo que se hace martirio, es el hecho de pensar que al otro día tenemos que levantarnos temprano para ejercer el deber, te aprieta, te martiriza, como una boa constrictora con su presa, donde la boa es el día después del partido (y todo lo que en él suceda) y la presa somos nosotros y nuestras ganas y energías.

Sujetando ya apenas la camiseta de Colo-Colo entre tus manos sudadas y agarrotadas de tanto sufrimiento, la resignación que muta en rabia y rebeldía ante el resultado adverso, la impotencia de no poder ayudar en nada que se hace más latente cuando ya tu garganta se queda sin fuerzas. Vicuña Mackena estuvo triste anoche, hoy el paseo ahumada es un mar de caminantes una vez más, pero estoy seguro que al menos la mitad de los susodichos que recorren por la calle van dormidos, entregados a su pensamiento de una batalla perdida mientras la inercia de su caminar los acoge entre sus brazos. Es doloroso, triste, desolador, ya no quedan ganas de nada, ni ganas de llegar a casa porque todos los deseos se quedaron hundidos en el césped, detrás de las butacas o bajo un tablón. El fútbol tiene estas cosas y al final crees que lo odias, pero luego de dos días te ves nuevamente deseando que llegue otro domingo para ver salir el equipo a la cancha.

El triatleta

Publicado: febrero 16, 2015 en Deportes

FUTBOL 2013 SELECCION CHILE VS ECUADOR

En mi trabajo, veo pasar por los pasillos a la gente, entre murmullos oigo críticas, habladurías y adjetivos calificativos poco alentadores hacia otro ser humano, cuyos oídos no estaban presentes para poder recibir e incluso refutar aquellas críticas. Vino a mi mente la historia del triatleta, un jugador de futbol esforzado, que de niño siempre soñó con convertirse en un astro mundial, que tuvo siempre ese enfoque y a pesar de lo difícil y casi imposible que podía parecer a ojos del resto, jamás perdió la esperanza, las ganas y por sobre todo la convicción de conseguir sus sueños, entonces los transformó en objetivos, los hizo tangibles y los convirtió en Realidad. Llegó a jugar en grandes Clubes de Chile y de Sudamérica. Se convirtió con los años en seleccionado nacional inamovible e indiscutido, se ganó un lugar en la palestra del Fútbol Criollo, pero existió la envidia, existió la rabia, existió la disconformidad del que lleva una vida disconforme, la mediocridad del mediocre, ese que siempre exige al resto lo que él nunca ha logrado. A pesar de la gambeta endiablada, gran capacidad de habilitación e incluso potencia en los tiros, considerando su corta edad, la disconformidad creció en el ambiente, se convirtió en triatleta, “Corre, hace bicicleta y… nada”. De bajo perfil siempre, humilde, esforzado, entrenando más que el resto, llegó a Europa, creció, se cayó cien veces y se levantó ciento una.

El Triatleta ahora es figura en Inglaterra, gana cientos de millones de pesos y puede jactarse de haber sido figura en las tres ligas de Fútbol más importantes de todo el mundo, alabado y aplaudido por todo el orbe futbolero, no ha dejado de lado su humildad, ni olvidado sus raíces. El triatleta le ha dado trabajo a los miserables de siempre para buscar hasta la última mancha dentro de su vida para poder denigrar, descalificar e intentar ensuciar la admirable carrera. Hoy ya no hay más triatletas corriendo en la cancha del Emirates Stadium ni tampoco del Estadio Nacional, sólo vemos a un Niño Maravilla.

Esta historia me ha enseñado a no dar batalla por perdida, a no rendirse, no desesperar y no dar nunca una pelota por perdida en esta difícil cancha llamada vida. Pero también me ha enseñado a centrarme en mis propios objetivos, a no juzgar al prójimo por sus fallos u objetivos inconclusos, porque cada ser humano, bajo la percepción y prisma que tiene sobre la visión de la vida, tiene objetivos diferentes, anhelos y sueños diversos que jamás serán los mismos a los demás, pues son inherentes y dependen de las vivencias de cada uno. Si debemos juzgar a alguien y apuntarlo con el dedo, que sea frente a un espejo.

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Lamentablemente en algunas horas más no viviremos sólo un partido importante de Fútbol…existe un inmenso trasfondo social alrededor de la selección Brasileña, la presión no es sólo deportiva… En Brasil el fútbol es religión, es vida, es futuro, es historia, y también por supuesto, una vía de escapatoria a la pobreza para miles de familias, también un pequeño manantial de agua dulce para millones de brasileños sumidos en un desierto gigantesco llamado pobreza. La FIFA es la organización social, si, social por todo lo que influye el fútbol en nuestra sociedad y no desde hace poco sino desde hace 100 años ya, más importante e influyente que existe en el mundo actual, lo que implica una responsabilidad social tremenda, donde lamentablemente y como en muchas grandes y pequeñas entidades que son manipuladas por seres humanos sucede, existen entes y asociaciones internas que, con el fin de obtener mayores provechos materiales y de estatus social y económico, realizan acciones que van en contra de toda moralidad, buenas costumbres y juego limpio. La existencia de estos entes negativos cuya influencia resulta nefasta para cualquier entidad social, seria y tan importante como en este caso lo es la FIFA, es la que termina ensuciando dichas sociedades cuyo propósito común se ve corrompido, su imagen se ve seriamente dañada terminando por perder la credibilidad.

 Hace varios años Brasil vive una crisis social que recién hoy se hace presente a los ojos del mundo, el Mundial de Fútbol ha abierto las ventanas y puertas del hogar carioca ventilando no sólo las cosas buenas y lindas que tiene Brasil, sino también los problemas sociales tremendos que esta sociedad tiene, a todo el mundo. Una derrota del país del Fútbol en su casa hoy, no es para nada comparable con la que ocurrió en 1950 donde Uruguay se vistió de villano, el fútbol hoy en Brasil más que en ningún otro lugar del mundo es un factor social tan importante como cualquier otro, si el mundo fuera un país Brasil sería el ministro del Fútbol sin lugar a dudas. No es sólo un partido de fútbol lamentablemente, si Brasil queda fuera la crisis social sería mayúscula y el actual Gobierno Brasilero junto a la FIFA quedarían sindicados como los responsables de dicha Crisis ,considerando como principal causa de ella ante la posible no obtención de la Copa del Mundo, la estratosférica, monstruosa, grotesca y gigantesca inversión que el gobierno Brasilero realizó para el Mundial, la cual enfrentada con los ahora notorios déficit económicos y sociales de buena parte de la población, ha sido constantemente enrostrada al actual gobierno y a la FIFA de paso por la misma población en variadas manifestaciones, ni pensar en el descontento ante una posible eliminación de Brasil, más aún en Octavos de Final.

Es socialmente improbable que Chile pase de fase, pero futbolísticamente existen posibilidades, muchas más posibilidades al menos que en todas las otras ocasiones anteriores. La presión social se hará sentir con el correr de los minutos, apelo a la juventud de los Futbolistas Brasileros para que dicha presión los ahogue, que pensar en las consecuencias de una derrota los desespere. Esta selección de Chile ha demostrado que la historia no basta para ganar partidos, muchos dicen que esta vez les ganaremos, que estamos para la hazaña, yo prefiero esperar, no hay que confundir lo que uno quiere con lo que uno piensa que va a suceder. En fin, ya veremos, pero todo el mundo sabe lo imposible que es socialmente ganar este partido. Lo único que pido es que hoy gane el Fútbol por sobre las responsabilidades sociales, mal que mal, muchas veces se aprende más de las derrotas que de las victorias, bajo ese prisma, puede que Brasil todavía tenga mucho que aprender.

Un domingo sin Colo Colo

Publicado: enero 3, 2014 en Deportes

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Siempre quedan ganas de levantarse al otro día, a menos que te ocurra algo realmente desalentador y triste o por otro lado algo que roce los labios de lo bochornoso, algo vergonzoso, al estilo de “trágame tierra”. Algo que quieras olvidar deseando que la noche se haga eterna y que al otro día se haya olvidado todo o por último que haya sido un mal sueño. Si te ocurre algo triste es lo más lógico no querer levantarse al otro día, por ejemplo después de algún episodio cuyo producto emocional sea la devastación y la tristeza, todos lo damos por sentado, si hasta el más chistoso cesa el “tonteo” cuando a alguien le pasa algo serio que comprometa el equilibrio emocional del afectado, por ende no va al caso darle énfasis en este relato que por el contrario nada tiene que ver con aquellas excepciones. En fin, salvo honrosas excepciones, siempre quedan ganas de levantarse al otro día, pero un día domingo, ese día que hasta el mismísimo Dios no quiso hacer nada, cuesta mucho más levantarse; y ojo que no me refiero a aquellos domingos cuyo despertar se convierte en un martirio físico y mental producto de algún arrebato (entiéndase como jarana, juerga, carrete o como usted lo prefiera)  acaecido la noche anterior, actitud humana muy en boga hoy en día mayoritariamente en los jóvenes como se entenderá, y para qué hablar en estas fechas cuando ha llegado el ocaso de un nuevo año, o el inicio de otro para el más optimista. Me refiero más bien a todos los domingos en general, y es que es el último día de la semana y como que a uno se le “echa la yegua” como dicen, aunque claramente es un cansancio más mental que físico porque sabemos que al otro día hay que volver a la rutina y cuando abres los ojos, ves por el umbral de la ventana los rayos del astro rey iluminando la absoluta oscuridad de tu pieza, comienzas a escuchar de pronto el cantar de los pájaros que se confunden con todo el bullicio exterior propinado por el quehacer dominguero de las señoras con las compras de la feria, los cabros chicos en la regadera de la esquina, esa que algunos suelen llamar grifo, y que de a poco los sonidos aquellos se van transformando en tu mente en bocinazos, puertas de aire comprimido y cómo no el clásico sonido de la tarjeta al pagar el pasaje, y ahí ves tu cara mirando el visor como rogándole que te deje plata para el viaje de vuelta. Se te viene todo eso a la mente al despertar, no en primera plana sino más bien en el subconsciente, pero la sensación está…  Y es que ya es domingo otra vez, si hace frío el desafío de levantarse es digno de ser relatado por Homero, más aún si despertaste bien acompañado. “Es domingo, siempre hay algo por qué levantarse, es verdad, pero el domingo se hizo para descansar…” la frase que generalmente se pasea por nuestro subconsciente cuan Nerón caminando entre las cenizas de una Roma violentada por las llamas. No falta en todo caso el que ama levantarse temprano un domingo. Pero hasta a esas personas, espécimen difícil de encontrar si se trata de un veinteañero, cuyo comportamiento generalmente se tiende a adquirir cuando comienza la nevazón en la azotea, le entra el pánico dominguero. Es que como se diría en la jerga “Ricardoarjonera” el problema no es el domingo, el problema es que mañana es lunes.

Distinto es levantarse un domingo a pensar qué plantita riego primero o si me salto el desayuno y pienso al tiro en el almuerzo, a pensar en el 11 que formará el tito tapia para el partido de la tarde. Te levantas pensando que volverás a la cancha a ver a Colo Colo y se te viene a la mente lo que son las horas previas, almorzar más temprano o llevar el cocaví que por cierto te deja con hambre igual porque tiene que “pasar piolita” a la entrada del estadio, donde los del traje verde que, según dicen, saludan a la gente como si siempre fueran las doce del día en punto (extraño momento en el que no sabes si saludar de día o de tarde) se te ponen de maletas si llevas mucha parafernalia. A propósito una vez me pasó que no me querían dejar entrar con mi cepillo de Dientes (risa irónica). Los despertares de día Domingo tienen un “qué se yo” que lo hace especial, único y distinto si existe un partido del Cacique. Si hasta el griterío de las señoras con el carro de la feria y los cabros chicos mojándose en el grifo de la esquina te parecen placenteros. En realidad no es para tanto tampoco, pero es una forma de representar lo mentalizado que está uno para el partido de la tarde. El desayuno-Almuerzo pasa a segundo plano, la cosa es ponerse de acuerdo a qué hora juntarse con los amigos, si ponerse la blanca del 2010, la negra del 2012 o la LADA histórica del 91. Hay que saber cómo andará el clima también porque el sol no es muy amistoso cuando un partido es en la tarde, el jockey o los lentes de sol son indispensables, claro si no quieres terminar con el brazo más adolorido que rodilla de delantero después de una caricia del chuflinga Herrera de tanto taparte los ojos del sol. No es muy diferente la sensación de un colocolino medianamente joven que suele ir al estadio, con la sensación que tiene uno que ya está jugando el segundo tiempo de su vida, que solía como buen colocolino ir de vez en cuando y que hoy en día suele seguir el partido por la radio o por la tele; y es que cuando llevas tantos años siguiendo al equipo se te adhiere a la piel, forma parte íntegra de tu vida y se te hace complicado también saber que un domingo no saldrá el equipo a la cancha, no habrá asado dominguero o no habrá junta con los viejos cracks del barrio ni menos con los hijos o nietos para ver el partido desde la tribuna acolchada, esa que el resto de la semana se llama sillón. Es un ritual a estas alturas para todos, sea donde sea que se siga el partido. De Arica a Magallanes como dice el Himno, no hay alma colocolina que se quiera quedar acostado el domingo si el equipo va a salir a la cancha.

Porque un domingo sin Colo Colo se transforma en una excusa para quedarse acostado, es como tener mucha sed toda la semana y al llegar a beber ese vaso de agua llamado domingo te das cuenta que el agua está añeja. Igual te la tomas claro, tienes sed, pero de mala gana y con la cara más seria que el pelao Acosta. Un domingo sin Colo Colo deja de ser domingo, como una flor sin aroma deja de ser flor. Es un no encuentro de dos enamorados una tarde de un abril otoñal. Es un tiro libre del Mati perfectamente ejecutado que da en el travesaño en el último minuto. Es una pelota que se le va al lateral a Caszely después de una gambeta endiablada que dejó desparramado al volante rival. Un domingo sin Colo Colo es como una guitarra desafinada, porque si no está el que la sabe tocar no sirve de nada, donde la guitarra es un día soleado de Enero, el artista es Colo Colo y la Música es un grito de gol al unísono que nace en el arco norte subiendo por las gradas, que retumba de Océano a Cordillera y se oye de Arica a Magallanes, porque ese grito es la voz de un país completo, un país de colocolinos que cada domingo se sienten como un perro, porque lo ven todo en blanco y Negro.