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Noches de Viernes

Publicado: enero 24, 2015 en Cuentos

“No entiendo tanto la sensación que me dan algunas calles capitalinas aquí en Santiago, como que a veces me deprimen. Me causa soledad las relaciones repentinas que se suelen suscitar las noches de un viernes esperado durante toda una semana” Escribo mirando desde mi balcón la capital despierta, una madrugada de día sábado y pensando en qué cresta pasa por la mente de los dos tortolitos que van de la mano caminando a un costado del forestal; Que esta noche son dos enamorados, que mañana se encuentran en la calle y no se conocen, ni quisieran conocerse.

El secreto de los Reaggan

Publicado: enero 22, 2015 en Cuentos

isla reaggan

Algo extraño ocurría en la extraña isla de los Reaggan, asesinos profesionales, los mejores del mundo, cuyos servicios eran deseados por los más aristocráticos hombres del mundo de la mafia, del mundo oscuro, pero quien quisiese pagar los costosos servicios de esta familia, correría grandes riesgos, y eran pocos quienes se atrevían a pisar las tormentosas e imperecederas tierras de la isla de los Reaggan, o como lo llaman ellos según cuentan y según he sabido, el imperio Reaggan. Nunca se ha sabido con certeza cuántos miembros habitan en aquella mansión ubicada al centro de aquel desconocido lugar, pero se habla de siete, es por eso que también se les conoce como los siete asesinos. Los que conocen la historia de los Reaggan afirman que una vez que se ve el rostro de uno de los siete, se está destinado a recibir las penurias del infierno de la mano de ellos mismos, o en resumidas cuentas, a perecer. Se dice que la forma de actuar de estos asesinos aún es un misterio, y que hasta ahora se duda si son ellos quienes ejecutan los asesinatos, también se dice que nunca salen de aquella isla, que a pesar de todos los riesgos, está siendo constantemente vigilada. Esa noche y después de mucho tiempo, se pudo observar movimiento en aquella isla que parecía deshabitada, y cuyo único indicio de movimiento, desparecía cubierto por la espesura del bosque que rodea a aquella mansión que hace un par de años atrás se observase con claridad, y cuyas ventanas destilasen una tímida luz a diferencia de lo que se podía ver hasta aquella noche. Se oyó el llanto de un animal y luego el grito casi ensordecedor a pesar de la distancia de una bestia cuyo potencial no era comparable con ninguna especie que habitase sobre la faz de la tierra. A pesar de la espesa arboleda que cubría por completo los pisos superiores de la cobijada mansión, se pudo ver por entre las ramas y hojas tímidamente las ahora potentes luces que por su figura rectangular parecían provenir de las decenas de ventanas de la ya mencionada mansión. Esa noche fue una experiencia aterradora para los interesados en vigilar la isla, cuya ubicación era la apropiada para observar todo esto y tal vez mucho más. Sin duda algo ocurría en ese extraño y poco conocido lugar. La isla estaba casi completamente ocupada por estos siete asesinos, y digo casi puesto que se puede pisar las costas de esta sin que tal vez lo notasen aquellos misteriosos personajes. Pero al dar unos cuantos pasos hacia el interior de la isla, y tal vez unos cuantos más, comienzan las complicaciones, una gran muralla de deberán ser unos quince metros de altura es precedida por una reja posiblemente electrificada, al rodear la isla se puede encontrar con un par de puertas gigantescas cuya forma de abrir aún es un misterio. Se ha sabido que esta misteriosa y particular familia ha habitado en esta isla desde tiempos remotos, y no porque fueran inmortales, sino porque llevan a cuestas una ley que los obliga a continuar con el linaje y por lo tanto la isla ha sido heredada generación tras generación, pero aún así no se ha podido averiguar sobre las características físicas de estos asesinos. Lo que si se puede afirmar con certeza es que llevan una maldición a cuestas, durante siglos y siglos, posiblemente sea esta la maldición que los ha llevado a mantenerse en el anonimato.
El jefe del departamento de investigación creado hace tres años para monitorear la isla, Fried Carrol, impulsado por la extrañeza de los sucesos de aquella noche decidió abrir un grupo de expedición a la isla, en realidad los sucesos de aquella noche serían sólo un pretexto para llevar a cabo algo que tenía planeado desde hace bastante tiempo, y esa noche su oportunidad había llegado.

Joan Bawer era un policía de Filadelfia, pero fue culpado de un crimen que no cometió. Hace dos años inició una misión, él y su compañera Lisa Scolly, cuando se encontraron con el asesino en serie al que perseguían quien al percatarse de que se encontraba entre la espada y la pared atacó a sus persecutores, Joan logró salir ileso del repentino ataque luego de un forcejeo con el asesino quien poseía una fuerza increíble, pero ocurrió que durante aquel forcejeo el arma de Joan se confundió con la del asesino quien luego disparó a quemarropa dando un certero disparo en la cabeza a la agente Lisa quien falleció instantáneamente, casi al instante de ocurrido esto el asesino sorprendido por su suerte disparó a Joan dándole en el brazo derecho y un tiro certero en la cabeza quedando inconsciente pero aún con vida, entonces el asesino escapó pero no ileso puesto que Joan había conseguido cercenar uno de sus dedos durante el forcejeo, el asesino creyéndolos ya muertos a ambos decidió limpiar sus rastros, su sangre y sus huellas para que pareciera un homicidio y posterior suicidio. Joan despertó en una clínica a los dos días después de los sucesos recibiendo inmediatamente la noticia de la muerte de Lisa, que el ya debía suponer, y también recibiendo las explicaciones médicas de porque no había muerto ni tampoco había quedado con mayores secuelas, mas que la paralización de una mano y parte del brazo derecho debido a que la bala rozó levemente una parte nerviosa de su cerebro lo que aumentaba las probabilidades de una parálisis aún mayor, pero tuvo suerte. Una vez ya recuperado de su lesión fue interrogado por los sucesos de aquella noche que acabaron con la vida de Lisa y que casi acaban con la suya. Luego del intenso interrogatorio el departamento de policía de Filadelfia en conjunto con el FBI no encontraron válida la coartada de Joan ya que según las investigaciones posteriores no hubo ningún asesino en el edificio esa noche y las pruebas eran francamente creíbles, no hubo testigos, no había huellas más que las de él y de Lisa, no hubo más que el resonar de tres disparos y nada más. Los peritajes concluyeron que Joan, con la excusa de la misión de la búsqueda del asesino que curiosamente sólo había visto él un par de veces y nadie más, había tendido una trampa a Lisa para asesinarla aquella misma noche, pero se complicaron las cosas ya que Lisa logró defenderse de los ataques de Joan disparándole en el brazo derecho, luego Joan le habría dado un certero disparo en la cabeza dando muerte al instante a la agente Lisa, y el tercer disparo sería un posible intento de suicidio de Joan Bawer que sólo le provocó una parálisis en el mismo brazo donde Lisa le habría disparado. Joan ya no tenía como comprobarlo y solo se defendía con la idea de que no tenían cómo probar que había sido él quien ejecutó los disparos, pero aún no terminaban las sorpresas, porque luego se enteró de que las balas alojadas en el cuerpo de Lisa y en el suyo pertenecían a su arma, calibre 7.5 mm. una medida imposible de encontrar aún en el mercado negro. Joan ya casi resignado y bastante sorprendido por su mala suerte refutó con la única tesis que podría ayudarlo y era que el jamás le dispararía a un compañero, y que no tenía motivos para ello, pero fue desmentido rápidamente ya que todos sabían que entre él y Lisa ocurrió algo hace mucho tiempo, que luego Lisa le hizo algo que el jamás le perdonaría y que aquella era la razón por la que la había asesinado. Joan fue puesto a disposición de la corte de los Estados Unidos donde fue encontrado culpable y cuya sentencia fue a veinte años de presidio sin posibilidad de apelar la sentencia, Joan estaba ahora en prisión por un crimen que no cometió y haría cualquier cosa para salir del lugar al que nunca pensó que llegaría, Joan haría cualquier cosa para comprobar su inocencia.

En una de tantas noches en las que Joan no podía conciliar el sueño y mataba el tiempo pensando en lo terrible de su fortuna y en cómo salir de esa prisión, se sintió un leve golpe en la ventana de su celda, la cual compartía solamente con su soledad y su amargura desde hace más de dos años. Alertado por el sonido Joan se desprendió de sus pensamientos y se quedó silente con sus sentidos al máximo hasta que oído el segundo golpe se levanto de su lecho asomándose cuidadosamente por entre los resistentes y fríos metales que le impedían de su libertad, en ese instante una mano enguantada se paseó por su rostro con algo parecido a una carta entre sus dedos, Joan sorprendido tomó la carta y deslizó su brazo hacia su cuerpo retrayendo la carta junto con él, luego se asomó cuidadosamente para ver que ocurría pero nada más se pudo ver, lo último que pudo oír esa noche fue un “mañana espero la respuesta”, proveniente desde el exterior de la celda, al otro lado de la ventana que daba hacia el patio. Bawer se alejó lentamente de la ventana y se sentó en un rincón de la celda para leer la carta.

“Joan, se que te culparon por un crimen absurdo que no cometiste y también se que deseas salir de esa celda en la que estás leyendo esta carta, creerás que lo que voy a hacer por ti es solamente una devuelta de mano por cuando me ayudaste pero lamentablemente no es así. Necesito cinco hombres capaces y seguros de sí mismos para llevar a cabo una misión especial y por sobretodo ultra secreta y espero contar contigo, te debes preguntar en qué consiste la misión pero eso te lo explicaré cuando ya estés libre; sí, leíste bien, libre y si aceptas te prometo protección y no volver jamás a esa pocilga llena de asesinos, drogadictos y ladrones a la que nunca debiste llegar, te prometo un juicio justo y si vuelves a estar encerrado será en un lugar decente. Serás perseguido por la justicia por algún tiempo, pero si logras llevar a cabo la misión con éxito ya no necesitarás esconderte más, porque estas personas a las que queremos que espíen son de una peligrosidad muy elevada no tan sólo para los Estados Unidos sino que para el mundo entero, pero no te asustes no estarás sólo en esto, he conseguido dar con personas tan peligrosas como ellos, pero que están de nuestro lado, son verdaderamente chicos buenos. Los detalles los explicaré luego, cuando ya estés aquí, mañana tendrás una visita que dirá ser tu abogado, dirá llamarse Bruno es a él a quien debes enviarle la respuesta, y si algo llegara a salir mal, es decir que si por esas casualidades de la vida llega a aparecer otro Bruno por ahí, deberás comprobar si es el que yo envié o un impostor, tu dirás la frase “soy inocente”, luego contarás hasta tres y te debe responder con un “estoy descalzo ante la justicia”, entonces le harás saber inmediatamente, he dicho, inmediatamente de tu decisión; si estás de acuerdo con ser liberado la noche siguiente, es decir, pasado mañana, debes decir “veinte años es mucho tiempo” y si no, lo que sería lamentable, debes decir “dos años no son nada”, luego tu “abogado” se marchará y tú comenzarás a prepararte para la siguiente noche si es que aceptas, el aviso para comenzar el escape será un “soy inocente” que oirás decir cuatro veces a eso de las una de la madrugada, oído esto da un golpe fuerte a la baranda de la ventana de tu celda para saber si estás listo y luego aléjate de ella inmediatamente, lo demás sólo es correr, un helicóptero de luces amarillas te esperará a doscientos metros fuera de la cárcel corre directo hacia los árboles del bosque, y si mientras oyes el soy inocente también oyes explosiones en otras celdas sólo reacciona como lo haría alguien que no sabe lo que ocurre. Debes repasar con atención estas indicaciones ya que será la primera gran prueba en el largo camino hacia tu libertad, y no olvides que es tu única oportunidad. Debo serte sincero y decirte que esto no servirá para eliminar los cargos que hay contra ti por completo, pero al menos no se te juzgará como asesino sino tan sólo como un fugitivo de la justicia, y con un buen abogado tu sentencia se reducirá a una verdadera porquería, te lo aseguro. Piensa que salvarás a mucha gente con esto, recuerda las luces amarillas y bienvenido a tu libertad.

Se despide con un abrazo tu amigo.

Fried Carrol, departamento de investigación isla Reaggan. CIA de Los Ángeles.

PD: Esta operación será en contra de las leyes federales que rigen en el país, por lo tanto no lo comentes con nadie y una vez leída esta carta debes quemarla, esta misión sólo es sabida por este departamento y por nadie más, agentes externos ya sean de la CIA como del FBI o cualquier otro no deben enterarse.”

Joan entendió todo a la perfección y se puso a pensar qué sería lo mejor para él, estaba encerrado por un crimen que no cometió y sería el momento de doblarle la mano a su cruel destino, o tal vez sería mejor esperar una oportunidad que claramente nunca llegaría. La decisión no era nada de fácil de tomar, él sabía que no serviría de mucho cualquier tipo de propuesta que le hiciera su buen amigo Fried, pero era una oportunidad que tal vez serviría como señal de que algo bueno iba a pasar, que era hora de recobrar su libertad.

La respuesta al día siguiente no se hizo esperar, Joan había aceptado la arriesgada propuesta y el día clave había llegado. Luego de la poco apetecida cena de la prisión, Joan se fue silente y veloz a su celda, y mientras caminaba por el pasillo se oyó la primera de las tantas señales que Joan debía recordar, el “soy inocente” provenía de una celda lejanamente ubicada de la celda de Bawer y entonces este comenzó a apurar el paso, se oyó el segundo luego, y entonces Joan corrió a su celda, al momento después una explosión al otro lado de la cárcel, bastante lejos de donde estaba él, posiblemente en el comedor, luego el tercer y el cuarto “soy inocente”, y Joan golpeó entonces la reja de su ventanilla para dar la señal, entonces su propia voz se oyó desde su interior como si se estuviese leyendo la carta a sí mismo,”aléjate de la pared”, segundos después una explosión a metros de él la destrozó por completo y entonces la voz le indicó el camino, su propia voz le indico el camino. Vio de pronto la muralla destrozada y corrió hacia el bosque, estuvo corriendo por cinco minutos con desesperación y sin siquiera ver rastros de vida, “la luz amarilla” le recordó su voz, pero no la veía, y entonces oyó de pronto un resonar de baterías a lo lejos y recordó que las luces amarillas eran aquel helicóptero, entonces al fin pudo divisarlas. Corrió veloz por entre la frondosidad del bosque y subió sin pensarlo dos veces al helicóptero, de pronto se vio rodeado de tipos vestidos igual que él, posiblemente reclusos que habían logrado escapar del que parecía un motín, pero el helicóptero sólo pretendía llevarse a Bawer y por este motivo se elevó al instante en que Joan se abalanzaba hacia los hierros inferiores de dicha nave quedando todo su cuerpo a merced de la fuerza que poseyeran sus brazos, aguantó hasta que los inesperados y desesperados hombres que colgaban del cuerpo de Joan no pudiesen aguantar la presión ni los movimientos del helicóptero ni mucho menos los de Joan, entonces cumplido su objetivo y con Bawer a salvo, se abrieron paso por entre la espesa niebla camino a Los Ángeles.

Al día siguiente Joan se encontró con su amigo Fried quien comenzó rápidamente a explicarle lo sucedido junto a los otros cuatro individuos que lo ayudarían; Existe una isla al sur de América escondida entre las tres islas que conforman el archipiélago de Juan Fernández a 600 kilómetros de las costas de Chile, cuya existencia es casi desconocida, esta isla está habitada por asesinos, se dice que son siete, y desde hace unos días han ocurrido acontecimientos ciertamente paranormales y que demuestran que esta isla, que había permanecido sin actividad por mucho tiempo, aún sigue habitada, por lo que la hipótesis de que los habitantes habrían muerto aún es muy lejana. Fried les explicó que pretendía emprender una expedición a aquella isla misteriosa, y que contaba con su ayuda, a lo que los cinco muchachos asintieron con el pretexto de que no tenían otra opción, era eso o volver a prisión.

Muchas preguntas asaltaban al ahora prófugo Joan, al igual que a sus cuatro compañeros, pero sabían que no debían hacer preguntas que no serían contestadas jamás. De esta forma después de dos días de viaje, un navío mercante los llevó por la noche a las costas de la isla misteriosa, desembarcados y listos para la aventura caminaron por la orilla observando desaparecer al navío en el oscuro horizonte. Caminaron hacia el interior de la isla confiados en que nada ocurriría, pero una gran muralla precedida por rejas posiblemente electrificadas protegían el terreno conquistado por aquellos seres despreciables. Joan se preguntó el porqué de tanta protección siendo ellos los mejores y únicos asesinos profesionales del mundo contemporáneo. Demoraron poco menos de una hora en dar la vuelta a la isla sin encontrar entrada alguna, entonces en un acto desesperado por salir luego de aquella isla uno de los cuatro individuos que acompañaban a Joan se abalanzó hacia la reja electrificada esperando destrozarla, pero en vez de esto, fue él quien resultó destrozado por completo, su cuerpo quedó pegado en los alambres de potente voltaje, y luego de varios segundos en los que nadie sabía que hacer el tipo salió volando por los aires quedando incrustado entre los puntiagudos metales en la parte superior de la gran muralla. El tipo había muerto casi al instante a causa de su desquiciado intento de terminar la desconocida misión encomendada por alguien que no tuvo el valor de acompañarles, Joan entendió que Fried seguramente ya sabía sobre todos los peligros y es por eso que decidió no acompañarles, y buscó a los hombres más desafortunados que conocía prometiéndoles algo que seguramente no cumpliría pensando en que quien fuese a esa isla moriría.

Joan no sabía si era más triste el destino de tener que estar encerrado en aquella celda durante muchos años por algo que no hizo, o ser prófugo de la justicia y estar a punto de perecer a manos de algo desconocido y tal vez por que no decirlo sobrehumano. Luego de un breve descanso los ahora cuatro individuos comenzaron a buscar una nueva forma de ingresar a la que ellos aseguraban deshabitada isla, y cuando volvieron a toparse con el lugar en el que había perecido el impaciente hombre hace un rato atrás, vieron que lo que antes era un cuerpo sin vida incrustado en los metales, era ahora sólo sangre y restos de ropas del infortunado. Ahora todo cambiaba en las mentes de los desgraciados hombres, era más que seguro que había algo al otro lado de esas murallas, y era algo inmensamente grande. Había algo que impulsaba a Joan a seguir adelante. Luego de media hora en la que consiguieron cavar cuidadosamente por debajo de los alambres electrificados lo que parecía la única manera de ingresar al siguiente obstáculo en la difícil misión de entrar a la isla maldita, divisaron en el horizonte un cuarteto de luces que les alumbraban, era la policía, ya no podía ocurrir nada peor. Se deslizaron uno a uno los valientes cuatro individuos cuidando de no tocar los alambres de la muerte, y luego corrieron rodeando la gran muralla hasta llegar al otro extremo de la isla por donde ya no divisaban las cuatro luces que les buscaban sigilosas, pero que no tardarían en llegar a la isla para capturarles. La idea del túnel subterráneo tal vez funcionaría para ingresar al fin, pero no había tiempo para cavarlo, no cavando por debajo de la muralla, pero sí por debajo del gran portal, pues sus reforjadas puertas no tocaban el piso, había un espacio de unos veinte centímetros entre este y las puertas, el problema era que las puertas estaban al otro lado de la isla, es decir, por donde estaban aterrizando y desembarcando los botes y helicópteros de la policía respectivamente, había que intentarlo, tal vez capturarían a uno o a dos, pero quedarían libres otros dos si tenían suerte. Dos tipos se camuflaron entre las rocas esperando la oportunidad para pasar desapercibidos de la policía y cavar por debajo del portal, mientras que Joan por un lado y un chico llamado William por el otro, esperarían la aparición de los uniformados para distraerles escabulléndose por la arena.

Aparecieron de pronto diez hombres por un lado y diez hombres por el otro, las murallas y la arena serían testigos privilegiados de lo que ocurriría, de pronto Joan se desplazó de una roca a otra llamando la atención de los uniformados quienes no dudaron en seguirlo, de un lado como del otro, William le siguió para que no cupiera duda de que todos los policías los seguirían dejando así el paso libre a Laude y a Terry, los otros dos hombres, quienes corrieron incansablemente por un largo tiempo hasta llegar al gran portal, despedazando cada grano sabiamente puesto bajo esas imponentes puertas de bronce lograron agrandar la obertura, parecía no ser suficiente, aunque lo era. Laude y Terry titubearon al no saber cual de los dos lugares sería el más seguro, si al interior de aquella isla o junto a los desquiciados policías armados quienes no dudarían en darles una paliza. Mientras tanto al otro lado Joan corría escapando de los disparos de sus adversarios uniformados quienes tenían la desventaja de encontrarse al otro lado de los alambres electrificados, luego de unos minutos de intensa persecución llegaron junto a Laude y Terry quienes a pesar de lo mayúsculo del orificio seguían cavando, Joan hizo a un lado al par de desorientados hombres y se deslizó por debajo de la puerta, lo mismo hizo William. Laude y Terry quienes desafortunadamente no se percataron de la presencia de los uniformados, ni mucho menos de que a sus espaldas estaba aquel orificio que habían cavado para dejar atrás los peligrosos alambres de la muerte, fueron capturados por la policía uniformada, pero le dieron tiempo a Joan y a William de escapar por entre la frondosidad inmensa de la isla a la cual se internaban sin saber lo que vendría.

Con desesperación Joan y William corrieron sin parar por entre la espesa arboleda y de pronto llegaron frente a algo que los paralizó de improviso a ambos, un enorme animal los observaba hambriento; un bulto de ocho metros de altura dueño de la mirada más aterradora jamás vista y colmillos que parecían ser sacados de un animal prehistórico, ponía atención sigiloso y silente a los dos hombres que observaban desvanecer las posibilidades de sobrevivir aún más en el instante en que el feroz animal se abalanzaba encima de ellos para devorarlos, pero mientras el animal se lanzaba por los aires la figura de Joan y William se desvanecía entre la espesa controversia de árboles que impedían al monstruoso animal desarrollar todo su potencial asesino. Joan y su compañero corrieron más desesperadamente aún que la vez anterior, cruzando veloz y poco sigilosamente por entre el bosque misterioso, por sobre los charcos de lodo y arenas movedizas, la bestia los seguía de cerca y mientras lo hacía lanzaba feroces gritos que se oirían a kilómetros de distancia. Así nuevamente se encontraron Joan y William frente a frente con la bestia salvaje, pero esta vez Joan se defendería, disparo tras disparo se inició así una sangrienta persecución en el bosque de la isla perdida, o como las llamó Joan, las tierras desconocidas. El animal se debilitaba poco a poco tras los disparos al igual que Joan que, a pesar de que no era quien recibía las balas, hacía notar su cansancio ocultándose entre los árboles. Ya sin balas y sin compañía, debido a que William corrió hacia el lado opuesto al de Joan para despistar al monstruo, Bawer se refugió entre los árboles cubierto de lodo y deseos de vivir y así se quedó hasta el amanecer.

La luz del sol llegó junto con el despertar de Joan, quien se levantó al instante intentando asimilar la situación mientras caminaba por entre la hierba, a lo lejos se oía un rugir espantoso por el este de la isla, los agudos oídos de Joan pudieron percatarse del incesante resonar de pies al oeste, posiblemente lo seguían desde anoche y sabían que estaba cerca. Joan corrió veloz en dirección hacia los pasos encontrándose muy pronto frente a sus perseguidores. Esperando una oportunidad para escapar Joan acató las órdenes de arrodillarse con los brazos en la nuca y de permanecer en silencio pues todo lo que dijese sería usado en su contra. De pronto el feroz rugido se oyó a sólo metros de Joan y sus captores, un segundo después una garra feroz despedazaba el cuerpo de dos de los hombres armados distrayendo al gentilicio que observaba despavorido y casi sin reacción, no obstante Joan ya conociendo con anterioridad la peligrosidad de aquella bestia, no se dejó impresionar y arrebatándole el arma a uno de los policías corrió a ocultarse, y mientras lo hacía, el feroz animal devoraba a una decena de soldados en cuestión de segundos, pero que sirvieron para darle el suficiente tiempo a Joan para alejase del horrendo animal. A pesar de que la bestia lo ubicó con rapidez, Joan se encontró con la mansión de los Reaggan comprendiendo que esto significaba una esperanza de vida aún menor de la que tenía siempre y cuando la mansión estuviese habitada. El encontrar la mansión significó un cambio de planes con respecto al accionar de Joan, pues el tenía pensado ocupar las balas del arma que arrebató a uno de los policías contra el monstruo, pero decidió reservarlas para los futuros desafíos que le pusiesen en serio peligro. Ingresó a la gigantesca mansión siendo observado por el animal quien demostraba un extraño respeto por esta, y una vez dentro, comenzó a recorrerla desde abajo registrando cada una de las decenas de habitaciones. Encontró reliquias de alto valor y artefactos medievales tales como espadas y escudos muy pesados. Al subir piso tras piso se fue dando cuenta que la mansión estaba completamente deshabitada desde hace mucho tiempo, y entonces se dedicó a investigar cada rincón de la extraña y gigantesca casa. Luego de ya casi recorrido por completo el sitio Joan llegó a una sala la cual era completamente diferente a las demás, estaba completamente sellada desde dentro, y sería muy difícil abrirla. Joan cargó su arma y dio un certero disparo que voló la cerradura, pero no se abrió, empujando una y otra vez su cuerpo contra la puerta sentía como esta comenzaba a ceder de a poco, en ese momento algo muy extraño ocurrió, el brazo el cual hacía estrellar contra la puerta comenzó a dolerle fuertemente, esto en vez de preocupar más aún a Joan le hizo sentir feliz, pues el brazo que le dolía era el derecho, justamente el brazo en el que había perdido movilidad hace dos años atrás. Ya asimilada su nueva condición física, y con el dolor del brazo más aliviado y cada vez con más movilidad, empujó aún con más fuerza que la vez anterior y derribó la puerta dejando al descubierto la habitación y su contenido. Un disparo rozó el hombro izquierdo de Joan quién reaccionó al instante y cubriéndose contestó a las balas que provenían desde la oscuridad de la habitación, Joan corrió de pronto hacia la sala contigua a la habitación, en la que había ciertamente mucha más luz, y esperó a la reacción de el ejecutante de los disparos. De pronto una sombra se asomó por el marco de la puerta y se paró frente a Joan, era William, pero había algo extraño en su rostro, Joan caminó hacia él hasta que el mismo William gritara que se detuviera ahí, al decir estas palabras William había firmado su sentencia de muerte, un certero disparo perforó su cabeza y lo dejó desparramado en el piso, murió al instante. Joan se dio cuenta de que William le había salvado la vida avisándole, y mientras disparaba hacia el lugar de donde provino el disparo dando una voltereta en el aire Joan dedujo que William había sido tomado prisionero por el extraño mientras escapaba. Logró divisar al asesino bajando las escaleras, Joan corrió veloz siguiendo los pasos de este sin perderle de vista ni un segundo, corrieron hasta el piso inferior e iniciaron un tiroteo que se extendió a lo largo de toda la mansión. Después de tanto despliegue físico Joan y el asesino llegaron a la parte alta de la mansión, desde donde se podía ver gran parte de la isla y cuyo tejado era simplemente la inmensidad del cielo que a esa hora era adornado sólo con un imponente sol, por ahora el único testigo de tan impiadosa batalla. El ir i venir de balas no cesó sino hasta que el rugir de la bestia, olvidada por Joan y al parecer también por el asesino, tomó parte de tan deslumbrante panorama digno de una pelea a muerte, no obstante los dos hombres siguieron combatiendo en un mano a mano que ganó una y otra vez el asesino, pero Joan ganaba en resistencia. Enfurecida a causa de la ignorancia de los dos hombres la bestia perdió todo el respeto aparente que tenía por aquella antigua pero imponente mansión y aferrándose fuertemente a la cornisa comenzó a ascender al tejado hecho ahora campo de batalla, y una vez arriba el animal comenzó a dar una lección de verdaderos golpes que eran contestados a la vez por verdaderas lecciones de agilidad y despliegue físico por parte Joan y del encapuchado asesino. El ir y venir de las garras del feroz animal fue secundado por el resonar de tres helicópteros que cortejaron lo que parecía ser la batalla del siglo, de pronto el asesino encapuchado fue alcanzado por una de las garras del animal, dejando entonces el rostro de este al descubierto, rostro que Joan pudo reconocer al instante, ¿cómo olvidarlo? Se trataba del mismo asesino en serie que había arruinado su vida, y estaba ahora en las fauces de la bestia gigantesca a punto de perecer, lo que significaría perder la única oportunidad de recuperar la preciada libertad para Joan. Decidido a salvar la vida de quién arruinó la suya Joan corrió directo al animal causando la impresión de los policías e incluso medios de televisión que estaban en la más de media docena de helicópteros sobrevolando “el campo de batalla”, entonces Joan se aferró al monstruo intentando conseguir disparar en un lugar que lo debilitara, el ojo era su objetivo. Al parecer la suerte estaba ahora con Bawer pues mientras el monstruo forcejeaba con los dos hombres que antes se enfrentaran, la mansión comenzaba a desmoronarse no tan sólo con la excusa de el peso de la bestia si no también con el argumento de su antigüedad, y así la bestia se desmoronó también al igual que dicha mansión. La incertidumbre se apoderó toda la gente que había visto en primera fila el acontecer de una gran batalla que parecía ser salida de la época medieval. El cuerpo de Joan fue el primero en mostrar señales de vida, y una vez recuperado por completo comenzó a buscar en los escombros desesperadamente al asesino quien ya estaba muy lejos de allí. Pero Joan se dio cuenta de ello y partió en su búsqueda, luego de un instante llegaron dos helicópteros de guerra quienes esperaron pacientemente la reacción de la bestia que comenzaba a levantarse poco a poco. Mientras tanto Joan había encontrado el rastro del asesino quien seguramente había sido lastimado en el espectacular derrumbe de hace unos minutos a atrás, manchas de sangre en dirección a la costa marcaban el camino a seguir por el valiente Joan.

La aturdida bestia se levantó luego de unos minutos en que su falta de energía le jugó en contra haciéndola caer una vez tras otra, y en el momento en que se percató de la existencia de la ahora decena de helicópteros, un misil tras otro le hicieron caer para siempre sin antes despojarse de su último bestial rugido seguido por su último aliento, el final de la bestia infernal había llegado. Joan se adelantó al desorientado asesino y le esperó en las costas de las isla donde le capturaría, y esperaría la llegada de la policía, y así ocurrió exactamente diez minutos después.

La isla de los Reaggan fue investigada a fondo por las diferentes policías llevando a cabo lo que se denominó como una “limpieza a fondo“, y los restos del valiente William fueron encontrados en diferentes lugares del otrora campo de batalla donde la vida de este valiente hombre se perdió, pero no en vano. El gobierno de los Estados unidos prohibió a la prensa la exhibición de cualquier cinta que estuviese relacionada con el incidente de la isla Reaggan, la cual actualmente es usada como una isla experimental de la ONU en donde se mantiene el cuerpo inerte de la bestia en estado de congelación y en observaciones. El asesino confesó haber asesinado a Lisa aquella noche, confesó ser el asesino en serie al que se buscaba, confesó matar a William, también confesó que bajo la mansión existe una cripta en la cual están depositados los cuerpos de todos sus antepasados y por sobre todo confesó ser el último de los descendientes de la familia de asesinos profesionales, los Reaggan. Joan fue dejado en libertad y fue devuelto a su cargo como agente de policía de Filadelfia, cargo que rechazó. Peter Reaggan, el asesino, fue condenado a morir en la horca. Lo último que se supo de Fried Carrol fue que había sido visto frecuentando prostíbulos en algunas ciudades Europeas, Laude y Terry fueron puestos en libertad gracias a la ayuda de Joan Bawer quien hasta el día de hoy vive en un modesto departamento en la ciudad de Filadelfia.

“Joan se despertó de pronto, su corazón latía rápido, su sudor estaba helado, había tenido una pesadilla. Tomó un vaso de agua y se fue a la cama, pero no logró conciliar el sueño, de pronto, a lo lejos, el resonar de las sirenas avisaba que algo malo ocurría en la ciudad. Intentó dormirse una vez tras otra, sin conseguir buenos resultados, mientras tanto afuera las sirenas en vez de disminuir su ruido, lo aumentaban, luego de unos minutos y vencido por el insomnio encendió la televisión, y temblando de conmoción oyó: ‘estamos a las afueras de la cárcel de alta seguridad donde podemos observar un inmenso operativo desplegado por la policía de Filadelfia en conjunto con las de estados aledaños. Los rumores de que el asesino en serie condenado a la horca habría escapado son ciertos‘…”

De la Luna y el Sol

Publicado: febrero 14, 2014 en Cuentos, Relatos

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El sol debió haberse encontrado con la Luna un día como hoy, en pleno verano en un amanecer en el que la Luna estaba Nueva, y apenas dejaba ver su rostro, casi vacía por falta de amor. Fue un 14 de Febrero en el que Venus y Marte se hacían guiños e imaginaban paseos juntos de la mano a través de las constelaciones, el día en que el mar no dejaba de acariciar con suavidad las costas continentales como queriendo estar junto a ellas para siempre en un abrazo infinito. El día en que el viento despojaba sus ropas verdes a los bosques de manera sutil como queriendo descubrirlos por completo y así ruborizados los dos poder acariciarse mutuamente… Aquel día la Luna maravillada no pudo más que quedarse quieta, ruborizada y apasionadamente extasiada ante el amor imperante a su alrededor, se quedó inmóvil viendo cómo el amor iluminaba los alrededores, pero que dicha luz alcanzaba sólo a tocarla a penas, casi a rosarla de tal manera que sólo una parte de ella se observaba desde la tierra.

Fue bajo estas circunstancias que se encontraron, una madrugada de 14 de Febrero que pronto se transformó en amanecer, la Luna y el Sol. Los rayos del sol iluminaron de tal forma a la Luna, que jamás volvió a sentirse vacía en presencia del sol, quien a su vez, brilló con tal magnificencia, que las nubes se extinguieron dando paso a un día radiante que iluminaba a todos quienes le vieran pasar. Desde entonces el Sol busca a la Luna constantemente pues necesita de ella para iluminar el mundo que le rodea. En los días Nublados el sol pudo notar que sin la Luna cerca de él jamás sería capaz de iluminar a su alrededor de la forma en que en presencia de ella lo puede llegar a hacer, mientras que la Luna se siente llena junto al Sol por el simple hecho de ver que su propia belleza haya podido causar tal efecto en el sol. El Sol jamás fue tan imponente, todo gracias a la magnífica belleza de la Luna, gracias a todo lo bueno que la Luna pudo sacar de él. Mientras que la Luna jamás volvería a sentir ese vació que la menguaba poco a poco hasta dejarla oculta en la inmensidad de la noche, pues el sol era todo lo que ella necesitaba, ya que el sol había sido el único que supo valorar la inmensa belleza y amor que ella tenía oculto. Y a pesar de ser tan distintos, y de estar en lugares opuestos, pudieron comprender que no podían estar el uno sin el otro si la felicidad es lo que de verdad querían.

Fue precisamente hoy, hace 5 años, que encontré sin querer, mi propia Luna sobre el horizonte de una noche estrellada de un 14 de Febrero. Desde aquel día nada volvió a ser lo mismo para mí, pues pude darme cuenta de cuan valioso soy y cuan fuerte puedo llegar a iluminar, todo gracias al rostro de mi Luna llena que me hace sentir tan vivo como el sol de un amanecer de verano, que ilumina todo a su alrededor. A pesar de los días nublados, y a pesar de las noches en las que la Luna y el Sol no se encontraron, siempre mantuvimos la esperanza de que un nuevo día llegaría, y con ello un nuevo reencuentro. Tu eres mi Luna llena, yo seré por siempre el sol que te ilumina, un eclipse para mí es estar contigo, y quisiera que todos los días de mi vida fueran un eclipse para nosotros dos.